¿Qué comer?

De la gastronomía palencianera destaca los excelentes aceites de oliva virgen extra que produce la localidad, las aceitunas de mesa, y una excelente oferta de productos producidos en las panaderías locales donde destacan sus molletes.

Como plato típico cabe hablar de la popular porra crúa, tan característica en la Vega de Antequera, y que no es otra cosa que el salmorejo, que aquí se toma como plato fuerte. También era muy característica la roña, aunque hoy es poco habitual; se trata de un fiambre de potaje al que se le añade aceite y se come en frío, con sopas de pan. Pero, sobre todo, el plato esencial de Palenciana era el cocido, que se consumía cada noche, a excepción de los viernes, en que se servía potaje de habichuelas para así guardar la abstinencia preceptiva. Cuando se quería obsequiar con una comida especial, casi siempre se recurría a los tomates fritos.

De la matanza del cerdo destaca la morcilla, que adoban con tal cantidad de cebolla que neutraliza admirablemente y en un punto delicioso la grasa de este embutido. Se dan bien por sus pagos los conejos, las liebres y las perdices, piezas con las que se preparan excelentes guisos. La comida del Viernes Santo es a base de bacalao, atún o pescadilla.

En cuanto a los dulces, hay que citar el borrachuelo, una variante del pestiño, y la tortilla de Navidad, crujiente y apetitoso mantecado local, así como las flores y los rosquillos, muy característicos de la Semana Santa. Para el día de San Marcos, en que se sale en familia al campo a disfrutar de la primavera, se prepara, como en otros pueblos de la zona, el hornazo, una figura de animal o en forma de rosca hecha de pan que se adorna con un huevo cocido.